El SAT no solo mira el monto: las facturas simuladas repetidas sin sustento son el verdadero riesgo fiscal
El artículo de ElConta.MX explica que el uso recurrente de facturas por montos pequeños (menores a $2,000) para simular operaciones puede constituir una práctica de simulación fiscal, aunque cada factura individual parezca irrelevante.
El punto central es que el problema no radica en el valor unitario de cada CFDI, sino en la repetición sistemática del patrón sin que exista una operación material real que lo respalde. Las autoridades fiscales cada vez prestan más atención a estos comportamientos repetitivos para detectar facturación falsa.
Esto resulta relevante para empresas y contadores porque demuestra que el criterio de “materialidad” o “monto insignificante” no protege automáticamente contra revisiones del SAT cuando existe un patrón claro. El mensaje es claro: hay que analizar la conducta en su conjunto y no solo transacción por transacción.
Los contribuyentes deben prestar atención a sus flujos de facturación recurrente con proveedores frecuentes, ya que la autoridad puede calificar estas prácticas como simuladas aunque los montos sean bajos.
